Mundo ficciónIniciar sesiónFui consciente de cómo sus ojos me observaban bajo aquellas largas y gruesas pestañas. No parpadeaba, estaba tan atento a mi presencia, estaba tan decidió a intimidarme cuando abrí la puerta y me plante en su despacho.
—No puede despedirla. —Solté de pronto, con el corazón latiéndome en la garganta.
Su mandíbula se tensó con tanta fuerza, que pude notar la expresión desencajada de su rostro. Sus ma







