Mundo de ficçãoIniciar sessãoAriel
Los latidos lánguidos de mi corazón comenzaron a recobrar una marcha casi impresionante cuando le vi, palpitando desbocado dentro de mi caja torácica.
Máximo lucia como si cinco años hubiesen pasado por encima de él en cuestión de horas. Llevaba el mismo traje que el día anterior y todo de él olía a perfume y alcohol entremezclado. Se miraba muy diferente al hombre que yo conocía







