Capítulo 24.
No le presté atención mientras desaparecía por la puerta y me dejaba a solas con aquellos tres monstruos.
Zero les había mentido.
Por supuesto que el rey no había dicho que me quería allí y mucho menos que aquellos tres lobos debían enseñarme una jodida cosa o vigilarme mientras trabajaba. Pero yo no pensaba decir una sola palabra al respecto.
Las decisiones unilaterales de Zero me beneficiaban.
Si el Beta consideraba que aquellos tres eran los únicos lo suficientemente preparados para contar m