Capítulo 20.
Kaelen gruñó a mi lado.
—¿Qué mierda...?
Giró la cabeza hacia mí.
—Espera aquí.
Ni siquiera comprobó que realmente fuera a obedecer antes de echar a correr en dirección al caballo desbocado.
Lo seguí con la mirada, intentando desesperadamente encontrar una forma de acercarme al animal cuando por fin se calmara. Entonces vi un destello.
Algo pequeño y brillante salió despedido de una de las alforjas, rebotó un par de veces sobre la tierra y terminó rodando por el pasto hasta perderse entre la hi