Cap. 227: Por fin señora Pierce.
El sol de la tarde bañaba los jardines de la mansión con un tono dorado perfecto. Todo estaba listo para la boda sencilla pero elegante de Dominic y Grace.
En la habitación principal, Dominic caminaba de un lado a otro frente al espejo de cuerpo entero. Vestía un smoking negro de corte impecable que resaltaba su porte, pero le temblaban las manos y tenía la respiración acelerada. Se peleaba torpemente con la pajarita sin lograr acomodarla.
Leonor entró en la alcoba, radiante con un vestido azul