Cap. 183: Momentos de pánico.
Al otro lado de la línea, la llamada permanecía abierta. Dominic conducía como un desquiciado, esquivando vehículos y subiéndose a las aceras, con el rostro desencajado y el sudor frío empapándole la frente. A través del manos libres, su respiración era un rugido.
—Grace, mi amor no cuelgues, ya llego…
—Ven pronto —sollozó ella.
De pronto los balazos cesaron, un profundo silencio se apoderó del apartamento.
—¿Qué está pasando Grace…?
Grace, que estaba alerta vigilando la entrada, contuvo el a