CAP. 240. EXTRA-12
El aire de Nueva York las recibió con esa energía vibrante que solía acelerar las pulsaciones, pero esta vez, para Danna, el ritmo de la ciudad marcaba un compás distinto, casi sofocante.
En el aeropuerto se dividieron. Sarah, sonriente y sosteniendo la mano del pequeño Arthur que no paraba de brincar de entusiasmo, se subió a un vehículo rumbo a la residencia de Grace y Dominic. El niño no había dejado de repetir en todo el vuelo lo mucho que quería jugar con Doménica y Derek, así que no había