C12. Un día importante.
Grace se limpió las lágrimas con un movimiento brusco. Se puso de pie y sus ojos, antes nublados por el dolor, cobraron un tinte gélido. Apretó los puños.
—Claro que no. No tendré piedad con nadie de esa familia —gruñó—. Pero conozco demasiado bien a Dominic. En este momento debe estar dando órdenes, blindándose de mí, esperando mi ataque.
—¿Qué propones entonces? —preguntó Maxwell, intrigado.
—Los vamos a dejar crecer. Vamos a dejar que suban tanto que su caída les rompa los huesos. Cuando es