Darek Adams
—Shh… —le hago seña para que guarde silencio, me concentro en escuchar y escucho varios pasos en la propiedad—, no estamos solo —mascullo muy bajo para que solo ella pueda escucharme, Litza tiembla mientras que hago se ponga de pie y no puedo evitar que mis ojos de lobos se presenten.
Tomo su mano para hacerla caminar detrás de mí, mis músculos se tensan, no sé cuántos vampiros pueden estar en la casa y la última vez que pelee con uno casi termino muerto, me aterra no poder proteger