Darek Adams
Despierto por algunas patadas en mi costado, el olor de mi cachorro me hace abrir mis ojos y observarlo mientras que Kalen me da una hermosa sonrisa. Es como si me dijera buenos días papá, le dejo una caricia en su mejilla, balbucea y patalea a más no poder con bastante fuerza.
—Despertaras a tu madre —susurro, el corazón de Litza se escucha lento al igual que su respiración, lo que me confirma que sigue profundamente dormida. Observo la mesita de noche y apenas son las seis de la m