Pandora Muller
Con tantas cosas en mi cabeza olvidé mi bolsa de tortitas en la confitería donde estábamos. Si no fuera por la mujer que se encontraba detrás de nosotras en la fila y que me siguió para devolvérmelo, no me hubiera percatado hasta llegar a casa. Lo que agradecí mucho, porque ya hubiera tenido flojera para volver hasta allí y reclamar. Lo extraño fue la manera en que me miró como si realmente me conociera, lo que no tiene sentido, porque jamás nos habíamos visto antes.
Llegamos al