Pandora Muller
—Sí, soy un despojo humano —Dejo mi cartera en la mesita y me tiro a la cama de espaldas con los brazos y las piernas abiertas en forma de cruz, mirando el techo.
—Descansa, hija. Pediré pizza para la cena y haré una sopa de verduras para tu madre —dice mi papá desde la puerta. —Duerme por unos minutos.
—Esa es una buena idea, papi —Levanto el pulgar hacia él, pero sin voltearme a mirarlo. —El pelo lo tengo pegajoso y la piel reseca. Necesito un baño, largo y muy caliente, que me