Estaba en la cafetería cuando escuché tacones resonando detrás de mí, como si alguien viniera corriendo. Al girarme con mi café, me encontré con Amanda y Lilian, quienes se detuvieron frente a mí, tomando aire de manera exagerada después de correr. Supongo que ya saben lo que pasó; debe de estar esparcido por toda la empresa.
—Sandra... —Amanda pronunció mi nombre, tomando aire— ¿Estás loca? ¿Te falta un tornillo?.
—¿En serio hiciste eso? —indagó Lilian, un poco más recuperada que Amanda.
—Chica