Capítulo XXXIII. Una propuesta con condiciones parte 3.
Roy.
Por un segundo me sorprendió ver a mi hermana allí, mientras intentaba mantener el tipo y soportar el dolor físico, que la experta en causármelos, normalmente, solía provocarme, hasta que recordé cuál era el motivo por el que había asistido al restaurante. Mordiéndome el labio y respirando profundamente, que era lo que solía servirme en estas ocasiones, le dije:
- “¡Wendy, te has pasado!”- para mirarla finalmente, reafirmando así que esta vez sí estaba enfadado. Pero al mirarla, descubrí