Capítulo LXXVIII. En el camino de regreso a casa.
- “¿Otra vez no quieres comer Hanna? Llevamos dos días de viaje, y sólo comes naranjas, limonada, algunos frutos secos y algunas galletas de agua. ¿Te sientes mal?”- me preguntó Mia.
La verdad es que desde hacía días no tenía mucho apetito, y en ocasiones me provocaban nauseas, en un principio pensé que había cogido un virus, incluso pensé en aplazar el viaje, pero ya llevaba bastante tarde a mis clases, y Mia quería reincorporarse lo antes posible a las suyas.
- “Tengo algo de nauseas, desde