23. Una nueva Mía
Mía ve salir a Gerard mientras su amiga la abraza y la anima a ir a la habitación, durante la noche durmió muy poco, pero eso es algo que le es imposible hacer al no tener a su hijo cerca.
—¿Quieres que pida algo para que desayunes? —Le pregunta preocupada, nunca la había visto en ese estado.
—No tengo hambre —se acuesta enrollándose entre las sabanas.
—Ayer no quisiste cenar, ahora no quieres desayunar. No puedes matarte de hambre. Tu hijo te necesita bien, fuerte y en condiciones de salir a l