No recordaba habérmelo puesto. Pero tampoco recordaba habérmelo quitado desde lo del estanque.
No recordaba gran cosa de nada en ese momento.
Mi madre se inclinó, estudiando el dije de nuevo con la misma expresión que tuvo el primer día que lo vio. Sus cejas se alzaron de golpe y de repente se erizó como si se diera cuenta de algo.
—Ahorita vuelvo —dijo, y salió a toda prisa del invernadero antes de que pudiera decir algo.
La me quedé mirando, confundida, y luego regresé a mi sopa. La termin