Punto de vista de Alfa Sebastian
No estaba del todo seguro de cuánto tiempo llevaba sentado en mi escritorio, sin hacer nada útil salvo contemplar la pared. Lo único que sabía era que la oficina estaba a oscuras, el sol se había ocultado hacía mucho y ni me había molestado en encender las luces.
La casa estaba viva con el murmullo de los preparativos para la cena. Escuchaba voces en el pasillo y el chocar de los cubiertos en la cocina. La vida cotidiana continuaba como si nada hubiera cambiado