Punto de vista de Avery
—Aléjate de mí —dijo Gideon, empujando mi mano de vuelta a través de los barrotes.
—Gideon, por favor…
—¡Dije que te alejes! —su voz era ronca—. Tomaste tu decisión. Lo elegiste a él.
Me quedé mirando a través de los barrotes. Su rostro estaba pálido y manchado con sangre y tierra. La herida en su costado todavía supuraba sangre.
—Eso no es verdad —dije en voz baja.
—Solo te quedaste allí de pie y viste cómo me torturaba. No dijiste una sola palabra. No intentaste d