—¡Qué falta de respeto! —exclamó una Luna desde los laterales.
—Ningún Alfa toleraría semejante trato —bufó otro Alfa.
—El Alfa de Lobo Nocturno debe castigarla ahora mismo.
Dierdra pareció darse cuenta de que había cometido un error horrendo al mostrar tal descortesía en un escenario tan público. En lugar de disculparse, estalló en lágrimas y se desplomó hecha un manojo de sollozos en el suelo frente a ambos.
—¡Yo... yo... s-solo deseo que seas a-amable conmigoo! —tragó saliva de forma paté