Incluso parada en medio de todas las secuelas de mi acciones, no podía sentir remordimiento por el acto en sí, sino solo por las complicaciones que lo rodeaban.
Porque el acto había sido glorioso.
Nunca me había sentido tan viva, tan conectada con alguien, como en estas dos ocasiones cuando mi celo se había apoderado de mí.
Entonces, ¿qué lo había causado y quién ERA él?
Mi cerebro seguía rechazando la idea de que Gideon pudiera haberme hecho esto. Debía de haber algún error, algún tipo de e