Al momento de volver, entramos silenciosamente por el mismo lugar donde habíamos salido, sintiéndonos como unas putas amas. En el pasillo nos encontramos a Sor Patri.
—Niñas, ¿Dónde se encontraban? Fui a la capilla y nos las vi.
—Estábamos en el baño Patri, ya sabes código rojo. —rio.
—Está bien, a sus camas.
Asentimos y caminamos hasta nuestras habitaciones, María cae en la cama de forma agresiva.
—Mierda, ahora tengo que esperar a digerir los alimentos. —Se queja.
Yo aprovecho para tomar todas