CAPÍTULO XIII
Comenzaba acostumbrarme a este lugar, entre mis picardías y bromas, hacía más llevaderos los días. Con maría habíamos fortalecido nuestro lazo de amistad, mientras que, por otra parte, Dana y Rebecca hacían de todo por jodernos la vida, todo se lo contaban a Amanda o a sor Patri. Perdí la cuenta de cuantas veces me han castigado, porque siempre me echo la culpa y dejo a María fuera de todo esto, no permitiré que vuelva con su abusador. También comencé con las clases de catequesis con el profesor