Eos caminó por el suelo polvoriento Junto Venus, mientras los lobos salvajes se preparaban para atacar a los mercenarios que amenazaban con acercarse a ellas. Al llegar a la entrada de la mansión, se adentraron en su interior y subieron las escaleras con firmeza. Al alcanzar el pasillo de la planta alta, se encontraron con varios hombres que custodiaban la habitación.
Los ojos de Eos se volvieron intensamente verdes y Eda tomó el control.
—De estos lobos me encargo yo. Ve y mata a esa bruja, tú