Capítulo 31

—Ariel abrió los ojos con pesadez, parpadeando ante la neblina que le había impedido hacerlo. Un profundo ceño fruncido marcaba su rostro mientras su cerebro trabajaba a toda velocidad, intentando recordar cómo había llegado a esa situación.

Sus ojos se enfocaron perezosamente en los intrincados detalles del techo antes de desplazarse a otra parte de la habitación y quedarse allí.

Se incorporó en la cama, un terrible error por su parte, ya que un fuerte dolor de cabeza la golpeó de inmediato. A
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