—Ariel abrió los ojos con pesadez, parpadeando ante la neblina que le había impedido hacerlo. Un profundo ceño fruncido marcaba su rostro mientras su cerebro trabajaba a toda velocidad, intentando recordar cómo había llegado a esa situación.
Sus ojos se enfocaron perezosamente en los intrincados detalles del techo antes de desplazarse a otra parte de la habitación y quedarse allí.
Se incorporó en la cama, un terrible error por su parte, ya que un fuerte dolor de cabeza la golpeó de inmediato. A