Capítulo XLVIII

Siguieron por un pasillo bastante largo, Pam estaba sentada en una camilla, con la pierna enyesada, con muchos golpes en sus brazos, pierna, un poco la cara, él se quedó sorprendido cuando vio a su esposa maltratada, llorando, Pamela al ver a Edward entrar lo abrazó con mucha fuerza ambos lloraron por lo sucedido.

—Cariño cómo te sientes mi amor —expresó Edward — mira cómo estás cielo.

—Ed, no sé qué sucedió, conducía muy alegre, tranquila, en el cruce del semáforo un auto venía muy de prisa, n
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