Edward llegó a casa cansado de todo el día, saludó a su esposa con muy poco ánimo.
—¿Cómo estás cariño? ¿Cómo te has sentido? Disculpa, la verdad, no pude quedarme contigo cuando pasé por ti por el centro de terapia, tengo muchas cosas encima de mi cabeza.
—No debes preocuparte tanto, ven siéntate a mí lado quiero que me abraces, que me consientas y me des mucho ánimo.
—¿Qué tal te va con la terapia?
—Duele un poco, hago el esfuerzo, Ed me gustaría quedarme en casa, crees que puedas hablar con