Hunter Knoefel
En cuanto entienda qué fue lo que realmente ocurrió y qué sigue ocurriendo, mandaré a esa mujer a la cárcel. Tan bonita como peligrosa. Estoy absolutamente seguro de que nunca la he visto en toda mi vida.
Pero para haber montado toda esta situación, es evidente que contó con ayuda. Y había alguien muy cercano a ella que, con sus actitudes sospechosas, prácticamente se estaba delatando.
—Te dije que la soltaras, Hunter —Edward habla como si tuviera algún poder.
Agarré a Maitê del brazo y la arrastré conmigo hasta quedar frente a frente con Edward. Nuestros rostros casi se tocaban.
—No te metas en mi vida, ¿me oyes? Mientras esta mujer lleve mi apellido, ¡ES MÍA! —Solté el brazo de Maitê con brusquedad, haciendo que corriera hacia el interior de la habitación.
—¡Te estás comportando como un animal!
—Y tú te estás metiendo en algo que no te concierne. ¿Cuál es tu interés en todo esto?
—Ninguno. Hermano, acabas de despertar de un coma. Aún estás confuso, desorientado. Deja