Narrado por Luisa
— No, es mejor dejar mis uñas como están —le dije en su idioma, como siempre, volviendo a leer mi libro — un clásico.
La Bella y la Bestia.
No sabía por qué, pero no me estaba gustando nada esa historia. En realidad, la estaba odiando. Pero aun así no podía dejar de leer ese maldito libro. Era como una compulsión: tenía que saber cómo terminaba el libro, aunque ya tuviera una idea de cómo sería el gran final.
— No sé cómo no te cansas de leer tanto —Isabella continuó hablando,