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— No os preocupéis, papá va a traer a mamá a casa pronto. — Les dije forzando una sonrisa en los labios.
Isabella y Bernardo estaban sentados en el sofá jugando a un juego que había elegido en la tableta, a mi lado, mientras dividía mi atención entre observarlos y leer el informe que Edigar me había traído.
Cada minuto que pasaba, me sentía más torturado sin saber dónde estaba y si estaba bien a pesar de todo.
Estaba viviendo un infierno. Pero me forzaba a mantener la cordura.
— Manano. — Is