---
— Despídete, pero no los toques ni los abraces, Luisa — Dominic me dijo en sutil tono de aviso antes de darme un beso casto en los labios.
Puse los ojos en blanco por su aviso, un poco divertida por su posesión y obsesión. Sabía que de nada serviría quejarme sobre eso por experiencia – no después de pasar tantos meses siendo objeto de obsesión para Dominic. Era demasiado posesivo. Incluso un tacto no pretencioso de algún hombre sobre mí ya era suficiente para que deseara la muerte del mismo