Cogí el arma de la mano de Dominic con nerviosismo.
Sostuve el arma con firmeza en la palma de mi mano, sintiendo la sangre en mis venas arder y mi latido cardíaco aumentar.
— Toma, Dominic — pedí, entregando el arma a él sin ninguna hesitación. Y aunque bajo su mirada sombría, Dominic sostuvo el arma con naturalidad. Verlo sostener un arma de modo tan natural no fue algo extraño o inusual para mí. Ya sabía desde hace mucho tiempo que estaba acostumbrado a manejar armas de fuego de diferentes t