Narrado por Luisa
Al abrir mis ojos, lo primero que noté fueron las paredes blancas no familiares a mi alrededor, y luego un ruido como de "bip, bip, bip..." que me sonó extrañamente familiar.
Miré la cama en la que estaba acostada y luego la sábana blanca que cubría mi cuerpo con el ceño fruncido en confusión. Solo cuando noté que en mi brazo izquierdo había una gran aguja intravenosa confirmé que estaba en un hospital y que el "bip" era el ruido del aparato midiendo mis latidos cardíacos.
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