Narrado por Luisa
A pesar de las protestas de Dominic, protestas en las que siempre insistía en la idea irritante de que debería quedarme todo el día en nuestra habitación descansando aunque ya hubieran pasado dos meses desde que había dado a luz, me levanté de la cama yendo hacia la habitación contigua a la mía, habitación donde estaban mis bebés.
No negaba que saber que mis bebés estaban siendo cuidados por las niñeras que Dominic había contratado por recomendación de nada menos que Antonella