Narrado por Luisa
No me importaron los flashes de las cámaras de la prensa italiana al llegar frente a la iglesia.
Ignoré las miradas de curiosidad, algunas de admiración y otras de envidia, lanzadas sobre mí de los más de trescientos invitados de la boda mientras atravesaba la alfombra roja con mi brazo entrelazado en el de Rafael.
Pues todo en lo que podía enfocarme en ese momento era en lo que estaba frente a mí.
Lo único en lo que lograba concentrarme ahora era en él, en Dominic esperándome