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Luisa se había encerrado en ese baño desde hacía más de cuarenta minutos para arreglarse — cuarenta minutos en los que yo pensaba en qué infiernos tanto hacía encerrada dentro de ese baño.
Cuando oí el ruido de la puerta del baño abriéndose, me giré para mirar a Luisa. Quedé por un momento paralizado cuando la vi. Estaba demasiado sexy. El vestido de color plateado marcaba todas las bellas curvas de su cuerpo, y el escote del vestido mostraba buena parte de sus pechos.
Sospechaba que no esta