45. Un bastardo egoísta
Dante
La tensión solo incrementa y no entiendo por qué demonios no estoy diciendole que deje de preguntar, que no le interesa, que no es su problema.
Pero es como si las palabras se negaran a salir de mis labios, como si mi cerebro y mi cuerpo finalmente se hubiesen puesto de acuerdo y se estuvieran revelando ante mi mecanismo de defensa.
Y se siente de la mierd4.
No se cuánto tiempo ha pasado cuando, finalmente, sin saber bien por qué, termino asintiendo. Nunca hablo de esto con nadie. Ni siqu