KARINA
—¡Ahh!
Mis dedos se clavaron en sus brazos mientras una extraña sensación recorría mi cuerpo. Mi loba aulló emocionada dentro de mi mente y mi visión se volvió borrosa.
—¿Qué... me está pasando? —jadeé, sintiendo cómo mi corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho.
Era como si todos mis sentidos se hubieran agudizado de repente.
Abrí los ojos de golpe.
Estaba acostada en una cama.
¿Cómo había llegado allí?
—¿Atlas?
Me llevé una mano a la cabeza mientras un dolor punzante amenazaba con pa