El olor a humo seguía en mis pulmones. Podía sentir el calor lamiendo mi piel, el rugido del fuego en la bodega mientras mi antigua manada me veía arder. Había muerto siendo una omega. Había muerto siendo una don nadie.Pero mientras las llamas me consumían, la oscuridad no me reclamó. En cambio, el mundo se convirtió en una luz plateada y cegadora.Estaba de pie en un vacío de estrellas infinitas, y frente a mí se encontraba una mujer tejida de luz de luna. Su cabello fluía como un río de mercurio, y sus ojos cargaban el peso del universo. La Diosa Luna."Tu vida fue una injusticia, Katlya," resonó su voz, sonando como campanas de plata y truenos lejanos. "Una loba sin alma que la guíe, traicionada por el compañero que elegí para ti. El equilibrio está roto."Extendió la mano, sus dedos fríos rozando mi frente chamuscada. "Te concedo una segunda oportunidad. Toma la vida de una mujer que ha desperdiciado la suya. El renacimiento es tu arma, Katlya. Usa la sombra de Karina para encont
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