Ella colocó el libro sobre su escritorio a las siete de la tarde.
No lo explicó. No lo prologó. Lo dejó frente a él, mientras revisaba la rotación de patrullas de primavera que Pedro había estado esperando presentar, y dijo: —Léelo cuando yo no esté en la habitación. Luego dime lo que quieras decir.
Él miró el libro.
La miró a ella.
Ella dijo: —Xavier lo trajo hoy. Antes de irse. —Hizo una pausa—. Es un registro de mi primera vida. Lo que él presenció desde el terreno. Las personas y momentos e