Zoe camina por el jardín envuelta en una manta, mirando los árboles con una sonrisa llena de melancolía. El sol recién está apareciendo en Roma, pero para ella salió mucho antes.
Cierra los ojos para recordar la noche anterior, en donde quiso entregarse a Robert, aunque su hija los detuvo, luego sí pudo dar rienda suelta a esa curiosidad y al deseo de estar con aquel hombre que en todo momento la hizo sentir protegida.
Sus manos bajan a su vientre, mientras que su mente se pierde por completo