«Su esposa está embarazada.»
Aquellas palabras rebotan en su cabeza una y otra vez.
Tal vez un puñetazo de Robert lo habría impactado menos, tal vez caerse por las escaleras o el haberse lanzado desde la azotea habría sido menos doloroso que aquellas palabras.
Zoe estaba embarazada.
Zoe estaba embarazada y enferma, y todo era por su culpa.
—¿Embarazada? —pregunta para asegurarse de que oyó bien y el doctor asiente, sin dejar de mirarlo extraño.
—Sí, de cuántas semanas no lo sabemos. Eso es algo