Con el corazón apretado los dos se despiden, esta vez Zoe desde la cama, porque Daryl insiste en que hace mucho frío y ella está débil.
—Te llamaré cuando esté en el avión, cuando aterrice, cuando llegue a la empresa y todas las veces que sean necesarias, mi vida.
—No exageres… —se ríe Zoe, deja otro beso en sus labios y suspira—. Pero sé que eso me encantará.
Finalmente se separan y Daryl sale de allí con la intención de volver lo antes posible, porque no quería estar lejos mucho tiempo de ell