Daryl la lleva a la cama, sus labios intentan probar el cuerpo de la mujer, el mismo que no deja de emanar aquel aroma que lo enloquece.
Sus dedos buscan abrir los botones de su blusa, mientras su lengua lame su lóbulo. Un jadeo sale de la boca de Zoe, arquea su cuerpo, dejando expuesto su pecho para que Daryl pueda explorarlo mejor, pero esta vez su consciencia la regaña.
«Has dejado que te humille mil veces, ¿y ahora te vas a entregar así como así?».
Zoe abre los ojos en el momento en que