La mansión estaba más iluminada de lo habitual está noche. Los candelabros de cristal reflejaban destellos dorados sobre las paredes tapizadas en tonos borgoña, y el aroma a rosas frescas y cera de abeja flotaba en el aire.
Patricia había ordenado preparar una cena especial apenas confirmó que Natasha y Alexander asistirían. Nada podía quedar al azar.
El comedor principal brillaba bajo la luz cálida de las lámparas, mientras los empleados terminaban de acomodar los últimos detalles sobre la m