Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsa mañana, Haidar se quedó mirando el anillo que aún ocupaba un lugar en su mano. Sabía que tendría que despojarse de él en algún momento, pero una parte de él no podía aceptarlo. La idea de divorciarse de Brenda lo llenaba de tristeza y mucha confusión, aunque la realidad era innegable.
Sus ojos se dirigieron a una parte de su armario, donde había colocado los anillos que Brenda le había arrojado aquel día. Con un dolor palpitante en el pecho, se acercó y los tomó entre sus manos,






