Elisa sonrió apenas, mirando al suelo.
—Perdón… —dijo entonces ella con voz apagada, volviendo a arrojar lágrimas.
El chico rubio dejó de sostener su brazo para llevarlas hacia su rostro, había sangre en él y su estado era evidente. Había salido del club para obtener una mala ventura y conseguir solamente más dolor.
—Juré en vano, hice algo estúpido de todas maneras…
Igor frunció sus labios, se sentía incómodo y tenía rabia. Debió alcanzarla antes, no debió dejarla salir en cuanto la vio corr