Capítulo 98. Con ella ya no hay reglas.
Aston Myers
Deslizo el cursor por la pantalla de mi portátil con la impaciencia llenando cada parte de mí.
Estoy hasta los cojones de dramas y problemas. No bastaba con tener que estar al tanto de las manos negras de mi padre, ahora también debo cuidar a los clientes que pueden irse con Spencer.
No es que los necesite demasiado, mi empresa ha crecido lo suficiente como para poder sortear situaciones así, pero esto va más allá de eso. Se trata de mi ego, y me obstina que alguien como Spencer