Capítulo 100. Mi maldita obsesión.
Aston Myers
No me importa Ian Spencer, tampoco si hay un puto complot en mi contra pasando bajo mis propias narices.
Solo la quiero a ella.
La rabia que siento, la contención que explota cuando llego a mi límite, me hace aferrar la mano en su nuca con ansias, con un hambre insoportable e intensa.
Mi boca está sobre ella, no hay otro lugar en el que quiera estar. Sobre esos labios calientes y sensuales, que hablaron demasiado sin tener en cuenta la mierda que estaba cocinándose en mi interio