Capítulo 85. ¿Y yo?
Aston Myers
La ciudad a mis pies no logra calmarme. La presión que siento en el pecho es incapaz de dejarme respirar con normalidad. Con las manos en los bolsillos de mi pantalón, finjo calma, como siempre, porque no soy de los que permite que las emociones lo controlen.
Pero no puedo mentirme a mí mismo.
Desde la llamada que tuve con mi padre, sobre el tema de Viena, decidí vigilar cada uno de sus pasos. Quizás no pueda tener información personal sobre lo que hace a puerta cerrada, pero al meno